lunes, diciembre 18, 2006

Otra Inquietante Extrañez


La carga emotiva que para mí tiene Víctor Jara es realmente fuerte. Me emociona siempre.
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Teniendo oportunidad de ver o escuchar a Víctor en estos días 'post mortem augustus' no lo hice. Quizá porque era demasiado fácil embardunarse con el espíritu que producían los acontecimientos, decidí alejarme de todo aquello por la mera sospecha de realizar un mal acto.
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Confieso que igual caí en la risa con la infaltable talla ad-hok lanzada en cualquier parte, que me reí con la creatividad con la que el chileno enfrenta el mundo que no sabe enfrentar, que me pegué al televisor sorprendido por lo que decían que ocurría, sorprendido de aquello que entre sombras lanza su zarpaso, la división que aún se mantiene en Chile.
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Confieso que agarré la bicicleta y pasé mirando y sintiendo entre medio de la gente que sufría y gritaba y amenazaba y lloraba apostada fuera del Hospital Militar y lo mismo hice después, unas cuadras más abajo, entre los que cantaban y bailaban y brindaban y reían desde Plaza Italia hasta la Moneda. Qué dolor, qué miedo y pena sentí al ver los rostros de los primeros y qué regocijo y algarabía me proyectaron los segundos.
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Sin embargo, no me sentí cómodo observando ninguno de los dos grupos.
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En lo personal, me hubiera gustado inventar un grupo diferente. No una absurda mezcla entre las pasiones de los adherentes y las de los contrarios a Pinochet, sino todo lo contrario. Otro. En otro estado de consciencia.
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Me faltó un grupo sufriente y pensante de personas en las calles asistiendo al macabro espectáculo de la injusticia. De nuestra incapacidad de hacer justicia. Me faltó aquel grupo que en la muerte de Pinochet genuinamente se lamentara por las ilusiones de nuestra democracia. La democracia -bueno es recordarlo- hecha a la medida de Pinochet y su impunidad. Me faltó aquel grupo que no se burlara de la desgracia de sus adversarios tal como lo hicieron el '73 los hoy sufrientes. Me faltó el grupo que llorara no de pena porque el Tata se murió y se fue al cielo ni de alegría porque el tirano había caído lléndose al infierno, sino el grupo que llorara por sí mismo. Así de simple. Me faltó el grupo que llorara de vergüenza, el grupo de los frustrados, de los incómodos con su sociedad, de los inconformes. El grupo que tomara la muerte de Pinochet como enorme espejo de la propia derrota y de su circunstancia.
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No existió ese grupo ni fui capaz de generarlo. Empiezo ahora? El que quiere me sigue.
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FOTO: Joan Brossa. "La memoria del temps".

miércoles, diciembre 06, 2006

AL PRIMERO DE LA FAMILIA



tres días estuvo perdido respirando apenas en el hospital junto con otros ene ene sin cejas sobre los ojos sin pelo sobre la frente y con quemaduras varias atontado por las explosiones después de ese uno de enero del cincuenta y tres pasaditas las tres a eme detrasito de los abrazos se escucha la paila la sirena desde la casa del Cerro Florida viendo las llamas en el plan y vamos agarrando la cotona de cuero y el casco pero hombre cómete el último pedacito de la torta que hizo tu cuñada no es ni casa la que se quema es bodega para qué te apuras viejo van a haber más incendios hoy en la noche dale un par de mordiscos al pastel ven tómate un traguito antes no ves que para cuando vuelvas ya no va a quedar torta puras botellas vacías vamos a estar durmiendo o cansados no si no puedo ya deben estar llegando mis compañeros que viven cerca y ya sabes que no tomo y sí fumo chaíto no más nos vemos pero compadre dale un beso de despedida a tu mujer no ves que con esto del primer embarazo capaz que se nos sensibilize más tú sabes por muy acostumbrada que tu señora esté estas cosas igual ponen nerviosas a las mujeres jeje ya chao vieja chao cuidado en las escaleras que está oscuro! me habrá escuchado? todos los años es la misma historia escucha la sirena de alarma y sale corriendo no tenía por que ser diferente este año nuevo siempre tres o cuatro incendios si es niño apuesto a que sale bombero y si es niña ella en su momento tendrá un hijo que será bombero ya debe ir llegando al incendio se ve grande desde acá arriba ay!! oye qué pasó qué fue ese ruido se rompieron los vidrios del frente y el resplandor dónde fue eso cresta otra explosión más es en el plan Dios mío santo mi Virgen Santísima se quema todo abajo en el plan se quema está explotando el cielo
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En Memoria de mi queridísimo abuelo fallecido hoy
Adolfo Sierralta Díaz, de quien comprendí la noción de Heroísmo sin alegría. En mi recuerdo y en mis actos estará por siempre este hombre imprescindible, sencillo, admirable.-

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