domingo, octubre 14, 2007

Dos Cabos Sueltos


En la página 110 del libro Cabos Sueltos de la filósofa chilena Carla Cordua aparece lo siguiente:


EXIGIR VERGÜENZA

Nos apresuramos a creer que el deshonesto debiera avergonzarse de sus actos, para mejor olvidarnos de que si los comete ante nosotros o nos habla de ellos, es porque nos desprecia.

Por su parte, dice en la página 122:

LA GRANDEZA DE LO GENIAL

El genio, al que concebimos con claridad únicamente a propósito de lo acabado, de la obra ya realizada, es una posibilidad de la pervivencia, no de la vida actual. Por lo mismo no puede ser proyecto para nadie, una fuente reguladora de la conducta en el presente. Cuando el deseo insensato de poseer la grandeza del genio ahoga el verdor de una vida en vías de llegar a ser, es normal que ésta adquiera algunos razgos de ultratumba. Lo que se llama convertirse alguien prematuramente en su propia estatua.

sábado, octubre 13, 2007

Te revuelcas en tu tumba. Yo también


En Providencia, rodeado de proyectos encorbatados de sujetos que no han rozado los gemidos de de Rokha, surge impúdico este "restaurant bar". A quién se le ocurrió la desfachatez de ponerle ese nombre? ni más ni menos que a uno de los socios. En un artículo de prensa dice que es nieto, en otro artículo bisnieto y en otro sobrino nieto. Las terceras generaciones dejan la cagá, es cierto, de la cuarta en adelante ya nada importa.

Qué pensará el más sibarita de nuestros poetas de esta aberración. Comparten algo de vanguardia en sus propuestas? no, de Rokha es la vanguardia provinciana que agarró a puntapiés la vanguardia mundial, todo lo contrario de lo que se observa en el citado centro de alimentos.

No entiendo nada. Si tenemos más que editada la Epopeya de las Comidas y las Bebidas de Chile, el libro de cocina socio poética más grande que se ha parido en este país. Un don nadie aversado, lo paso por imbécil. Un familiar, por infame.

Exagero? SEA!




viernes, octubre 12, 2007

Funámbulos


Inevitable no comentar este libro. Primer trabajo editado de su autor: un guiño absoluto a lo sensible.

Pocas y magníficas, profundas, místicas, páginas materiales e ideales, amores sublimes y naturalmente truncos e incompletos.

Las imágenes, la belleza de ellas y la subversión de esta última. La mujer desnuda en el féretro de hielo, la misma a cientos de pies de altura en el cielo afirmada sobre su pie en el alambre y como levitando.

Rescate de la poesía por encima de todo lo que nos compete.

Lo trágico de la pasión, lo trágico de la esperanza, lo trágico del ideal.

El instinto.

Lo casi.

sábado, octubre 06, 2007

A ver quién me encuentra



Rescate Vehicular en intersección de calles Rivera y López de Alcázar.

Hace un tiempo le vengo dando vueltas al por qué este blog, pobremente actualizado en el tiempo, se empezó a llenar de críticas de libros que he ido leyendo. Ayer mismo le di una vuelta al asunto y hoy un par de buenos amigos me hicieron la misma crítica: "¿porqué tanto libro en tu blog?".


Me fui dando cuenta que he ido perdiendo lo que no quiero perder. Quizá me he visto envuelto en aquellas 'preocupaciones' propias de mi 'ciclo vital cultural': trabajo, plata y ahorro no sé bien para qué. No quiero jamás perder la capacidad de destrozarme en autocríticas para entretenerme luego pensando en cómo me re-armo. Lo paso mal, a veces penosamente mal, pero no encuentro otra forma más precisa para ser frontal y consecuente con mis inconsecuencias.


Entre sonrisas, otro buen amigo que me conoce en esa dinámica antes me decía 'Tormento Subiabre' y ahora me dijo que había pasado de eso a ser más mañoso. Me preocupé. No es que me guste lo uno o lo otro (o sí?), pero definitivamente no me quiero caracterizar por lo segundo.


¿Qué pasa entonces? Puede ser que no esté motivado actualmente y prefiera comentar la realidad ficcionaria de los libros a la propia. Me acordé de este poema de Parra, termino con él.

EL HOMBRE IMAGINARIO

El hombre imaginario
vive en una mansión imaginaria
rodeada de árboles imaginarios
a la orilla de un río imaginario

De los muros que son imaginarios
penden antiguos cuadros imaginarios
irreparables grietas imaginarias
que representan hechos imaginarios
ocurridos en mundos imaginarios
en lugares y tiempos imaginarios

Todas las tardes tardes imaginarias
sube las escaleras imaginarias
y se asoma al balcón imaginario
a mirar el paisaje imaginario
que consiste en un valle imaginario
circundado de cerros imaginarios

Sombras imaginarias
vienen por el camino imaginario
entonando canciones imaginarias
a la muerte del sol imaginario

Y en las noches de luna imaginaria
sueña con la mujer imaginaria
que le brindó su amor imaginario
vuelve a sentir ese mismo dolor
ese mismo placer imaginario
y vuelve a palpitar
el corazón del hombre imaginario




lunes, octubre 01, 2007

El cuentista inconcluso


En un principio tenía considerada esta publicación póstuma de Bolaño con una mezcla de crítica sospecha y genuina curiosidad. La sospecha venía de esa percepción corriente y aberrante sobre las ganancias que obtienen los predicadores una vez muerto el dios. La curiosidad, obviamente, radicaba en que no me interesan los predicadores ni tampoco demasiado el dios, sino las cosas que hizo en sus siete días de producción en la tierra.

Lo que me llevó a sospechar de mi sospecha es la admiración que hasta el momento le tengo a la seriedad de Ignacio Echevarría, quien al encontrarse al frente de la publicación hacía que mi curiosidad se inflara a varios bar de presión.

Me imagino la gozosa ansiedad del editor de EL SECRETO DEL MAL al mover con el mouse el puntero sobre las carpetas, archivos, palabras y más palabras inconclusas que aparecían ante sus ojos desde el computador personal del difunto Bolaño. Como un arqueólogo deslumbrado por estar próximo a deslumbrarse.

El resultado de aquella profunda investigación en los caracteres de los últimos trabajos de Roberto Bolaño es de primer nivel. Esta última publicación póstuma con varios de sus textos narrativos contenidos sin concluir generó el gusto en su lectura de lo perdido con la muerte. No es mito, ya que éstos se plantean desde un convencimiento popular con bases incompactas, lejanas de las rocas narrativas que nos legó.

"Cuentos"- decía Bolaño: son cuentos. Para mí también, incluso y sobre todo lo más autobiográfico o aquellos productos concienzudamente trabajados desde la aguda crítica literaria que ejercía.

Hablo de: lo vivido con La colonia lindavista, el suspenso de El secreto del mal, aquellos nuevos guiños de 'Los detectives salvajes' con El viejo de la montaña, la historia que yo mismo Carlos Subiabre Sierralta viví al pie de la letra en El hijo del coronel, lo bizarro contenido en La habitación de al lado, la altísima capacidad analítico narrativa de Laberinto, el tremendo análisis de la literatura argentina (y en gran parte en su calidad, hispanoamericana) Derivas de la pesada, aquellos resabios de las atrocidades vividas en las muertes de mujeres en '2666' con Crímenes, la cercanía con su historia ontológica en No sé leer, las ambigüedades y certezas que provoca lo terrible en Músculos, el choque de los mundos de los desamparados que se produce en Bronceado, la pequeña gran subversión en El provocador, la capacidad discursiva de Sevilla me mata, los cabos aclaratorios en Las jornadas del caos.

Parafraseando a Bolaño en su análisis Derivas de la pesada, quien dice "Hay que releer a Borges otra vez", lanzo mi propio corolario: Hay que empezar a leer a Bolaño, hay que empezar a leerlo siempre.