- Deberías ir a terapia -le dice Jacqueline, expulsando humo.
- Me lo pensaré -replica él. A estas alturas ya sabe que no debe contradecirla.
En realidad, no iría a terapia ni en sueños. La meta de la terapia es hacerte feliz. ¿Qué sentido tiene? La gente feliz no es interesante. Mejor aceptar la carga de la infelicidad e intentar transformarla en algo que valga la pena, poesía, música o pintura: es lo que él cree.
J. M. Coetzee - Juventud
El año pasado no fue lo que tradicionalmente podriamos considerar como un buen año, pero por eso mismo aprendí algunas cosas. No ennumeraré. No contaré.
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Me gustó comenzar este año trabajando. Aunque sólo sea un trabajo de un mes.
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Lo cotidiano hoy: trabajo muchas horas diarias en la oficina, me llevo pega para la casa, hago informes en mi pieza con una Paulaner cerca, el calor envolviendo, en las noches escucho a Nina Simone o Bill Evans o por supuesto a Chet Baker. Los informes crecen, se amontonan.
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Las otras obligaciones también aparecen de improvisto, sale un Incendio en Santa Rosa con Curicó. Nada muy grande. Vuelvo nuevamente a los informes. Vuelvo al piano y las voces, el flügelhorn de Baker. Vuelvo al Lüscher, los apuntes de entrevistas.
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Quiere nacer un extraño dolor en mi espalda. Lo tomo en cuenta?
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Leo a Kafka antes de caer.
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Quedan pocas horas de sueño. Raro no? mm