lunes, diciembre 18, 2006

Otra Inquietante Extrañez


La carga emotiva que para mí tiene Víctor Jara es realmente fuerte. Me emociona siempre.
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Teniendo oportunidad de ver o escuchar a Víctor en estos días 'post mortem augustus' no lo hice. Quizá porque era demasiado fácil embardunarse con el espíritu que producían los acontecimientos, decidí alejarme de todo aquello por la mera sospecha de realizar un mal acto.
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Confieso que igual caí en la risa con la infaltable talla ad-hok lanzada en cualquier parte, que me reí con la creatividad con la que el chileno enfrenta el mundo que no sabe enfrentar, que me pegué al televisor sorprendido por lo que decían que ocurría, sorprendido de aquello que entre sombras lanza su zarpaso, la división que aún se mantiene en Chile.
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Confieso que agarré la bicicleta y pasé mirando y sintiendo entre medio de la gente que sufría y gritaba y amenazaba y lloraba apostada fuera del Hospital Militar y lo mismo hice después, unas cuadras más abajo, entre los que cantaban y bailaban y brindaban y reían desde Plaza Italia hasta la Moneda. Qué dolor, qué miedo y pena sentí al ver los rostros de los primeros y qué regocijo y algarabía me proyectaron los segundos.
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Sin embargo, no me sentí cómodo observando ninguno de los dos grupos.
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En lo personal, me hubiera gustado inventar un grupo diferente. No una absurda mezcla entre las pasiones de los adherentes y las de los contrarios a Pinochet, sino todo lo contrario. Otro. En otro estado de consciencia.
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Me faltó un grupo sufriente y pensante de personas en las calles asistiendo al macabro espectáculo de la injusticia. De nuestra incapacidad de hacer justicia. Me faltó aquel grupo que en la muerte de Pinochet genuinamente se lamentara por las ilusiones de nuestra democracia. La democracia -bueno es recordarlo- hecha a la medida de Pinochet y su impunidad. Me faltó aquel grupo que no se burlara de la desgracia de sus adversarios tal como lo hicieron el '73 los hoy sufrientes. Me faltó el grupo que llorara no de pena porque el Tata se murió y se fue al cielo ni de alegría porque el tirano había caído lléndose al infierno, sino el grupo que llorara por sí mismo. Así de simple. Me faltó el grupo que llorara de vergüenza, el grupo de los frustrados, de los incómodos con su sociedad, de los inconformes. El grupo que tomara la muerte de Pinochet como enorme espejo de la propia derrota y de su circunstancia.
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No existió ese grupo ni fui capaz de generarlo. Empiezo ahora? El que quiere me sigue.
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FOTO: Joan Brossa. "La memoria del temps".

miércoles, diciembre 06, 2006

AL PRIMERO DE LA FAMILIA



tres días estuvo perdido respirando apenas en el hospital junto con otros ene ene sin cejas sobre los ojos sin pelo sobre la frente y con quemaduras varias atontado por las explosiones después de ese uno de enero del cincuenta y tres pasaditas las tres a eme detrasito de los abrazos se escucha la paila la sirena desde la casa del Cerro Florida viendo las llamas en el plan y vamos agarrando la cotona de cuero y el casco pero hombre cómete el último pedacito de la torta que hizo tu cuñada no es ni casa la que se quema es bodega para qué te apuras viejo van a haber más incendios hoy en la noche dale un par de mordiscos al pastel ven tómate un traguito antes no ves que para cuando vuelvas ya no va a quedar torta puras botellas vacías vamos a estar durmiendo o cansados no si no puedo ya deben estar llegando mis compañeros que viven cerca y ya sabes que no tomo y sí fumo chaíto no más nos vemos pero compadre dale un beso de despedida a tu mujer no ves que con esto del primer embarazo capaz que se nos sensibilize más tú sabes por muy acostumbrada que tu señora esté estas cosas igual ponen nerviosas a las mujeres jeje ya chao vieja chao cuidado en las escaleras que está oscuro! me habrá escuchado? todos los años es la misma historia escucha la sirena de alarma y sale corriendo no tenía por que ser diferente este año nuevo siempre tres o cuatro incendios si es niño apuesto a que sale bombero y si es niña ella en su momento tendrá un hijo que será bombero ya debe ir llegando al incendio se ve grande desde acá arriba ay!! oye qué pasó qué fue ese ruido se rompieron los vidrios del frente y el resplandor dónde fue eso cresta otra explosión más es en el plan Dios mío santo mi Virgen Santísima se quema todo abajo en el plan se quema está explotando el cielo
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En Memoria de mi queridísimo abuelo fallecido hoy
Adolfo Sierralta Díaz, de quien comprendí la noción de Heroísmo sin alegría. En mi recuerdo y en mis actos estará por siempre este hombre imprescindible, sencillo, admirable.-

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viernes, octubre 13, 2006

Rebotando en los símbolos

Después de un tiempo fuera de este espacio me decido a compartir esta lectura, dolorosa como aquellas imprescindibles
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Poema
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Me llamó la atención que su autor fuera sueco
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No he leído mucha poesía sueca
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Sorprendente
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Terrible
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Invito a la lectura. Invito a la relectura. Quizá con luz tenue por dentro, quizá con voz apretada. Sí con pausa y absolutamente como rumiando

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ORACIÓN FÚNEBRE

Estas muerta
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Puedo mirarte en paz con toda facilidad. Tu frente es pequeña y redonda. Antes no la había visto. Eres torpe. Ahora veo que eres torpe.
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Tienes pequeños ojos guiñadores. Ahora los veo. Todo es pequeño y mezquino en tu casa. Tus cabellos son rebeldes, gruesos, groseros. Ahora lo veo. Tu labio pende como el de una muchacha de cocina.
Ahora todo lo veo.
Estás muerta. Tú no eres nada.
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Tú sólo eras una muchacha de cocina, una sucia. Una que debía morir.
Pero yo te amaba. Eso era.
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Ahora esto ha concluido. Ahora tú has muerto.
Me agradaba acariciar tus cabellos tanto, cuando ellos eran vivos. Yo amaba todo lo que había de feo en tu casa, tanto cuando esa fealdad era viviente.
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Ahora esto ha concluido. Ahora tú has muerto.
Yo acariciaba tu cabellera, aunque ella fuese gruesa, grosera. Yo amaba tus pequeños ojos, cuando ellos miraban delante de ellos en el mundo, la mañana.
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Entonces yo amaba todo en tu casa.
Ahora esto ha concluido. Ahora tú has muerto. Yo amaba tus grandes pies. Y tus manos agrietadas las amaba también.
Ahora ellas están muertas. Ahora ya no existe nada. Es preciso que continúe mi camino, que marche, que marche.
Tú, tú has muerto.
Ahora nada existe.
Ahora, tú, tú has muerto.
Ahora ya no existe nada en el mundo entero.

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PAER LAGERKVIST (1891-1974)
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(Traducción de Ángel Cruchaga Santamaría
en Revista Letras, Santiago de Chile, 1930)
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Pintura: Cabeza de mujer muerta. Picasso.
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miércoles, septiembre 20, 2006

"Dios, cómo respira esa mujer..."

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Afirmo que para el personaje que interpretó en Match Point no podría haber hoy en día otra actriz que causara la resonancia que su papel requería. A cuántos no les ha pasado en la vida real ese arrebato que ella causó con sus gestos en esa película. Muchos cayeron, caen y seguirán cayendo por esas mujeres salidas desde ciertos pliegues impensados de la cotidianeidad. La diferencia radica en que en esos momentos pocos tienen el talento para escribir y dar buena forma su propio guión.
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Divas en el cine van y vienen siempre, pero, para mí, Scarlett Johansson definitivamente se queda.
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sábado, septiembre 16, 2006

En sus portadas, todos nosotros


Ayer en "La hora 25", Carlos Cabezas le comentaba a Góngora que era un lugar común de la decadencia de ciertas épocas el que surgieran voces originales y revolucionarias, sobre todo desde el arte, que denunciaran las malas andanzas del mundo. Sin embargo -decía con preocupación-, en el Chile actual estamos como anestesiados, adormecidos, y no se ven referentes estéticos que rompan los esquemas que piden a gritos ser hechos pedazos.
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Hoy sábado 16 de Setiembre se publica esta portada en LUN y me parece que, sin querer queriendo, alguna esperanza tenemos.
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Creo que toda esta liviandad, toda esta priorización casi psicótica de lo (completamente ir)relevante en nuestros temas, en nuestras discusiones (país) que nos rodean y ahogan van a cambiar desde sus propios gestos. A modo de un animal ominoso y obscuro que trata ciega y tontamente de morder todo a su alrededor, finalmente no va a tener más salida que morderse y alimentarse a sí mismo de sus propias carnes.
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Toda esta palabrería enredosa y malsonante tiene su origen en que precisamente imaginé que en 100 años más, esta portada del Diario Las Últimas Noticias de hoy puede llegar a ser material histórico imprescindible para reflejar nuestra época.
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Quizá los referentes estéticos actuales, algunos de buenísima y emocionante calidad, no dirán tanto de la imagen adormecida de nuestro tiempo como la portada de este diario. En ella aparece una blanca y radiante novia que nunca fue, rematando su vestido para conseguir dinero y con esto lograr que pueda sobrevivir un niño que se muere de a poco. Las palabras con que se refleja el dolor monstruoso del niño finalmente crean otro monstruo. Donde el encabezado de portada debiera ser la pregunta del por qué un niño tiene que conseguir dinero para vivir, para sanarse, aparece en letras destacadas la sonrisa blanca de la que plantó al futbolista en la puerta de la iglesia.
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Sin embargo, por todo lo anterior esta portada tiene para mí aquellos elementos estéticos que la harán perdurar en el tiempo.
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Otra tema a destacar es que dentro de sus páginas homogéneas existen columnistas heterogéneos realmente interesantes, donde rescato y recomiendo a Luis Sánchez Latorre 'Filebo', Juan Manuel Vial, Rafael Gumucio, Roberto Merino, Leonardo Sanhueza, Florencia Browne. No olvidemos que hasta Roberto Bolaño fue por mucho tiempo columnista de LUN. Algo nos dice todo esto. Damas y caballeros: He ahí lo democrático del asunto. Entre la bosta de esas páginas existen hedores distintos, pensantes, sensibles. Entre nosotros también.

lunes, septiembre 11, 2006

343: Strength and Honor


Recuerdo ver en el televisor del casino de la universidad aquellas imágenes confusas e impensadas. A miles de kilómetros al sur de Nueva York mis ideas comenzaban a buscar causas y responsabilidades. Recuerdo haberle dicho a una compañera que seguramente habían sido los palestinos, ya que en esos días estaba dándose una fuerte discusión entre Israel junto con su aval norteamericano y el Estado Palestino.
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Algunos de los presentes tomaban las imágenes con esa insensibilidad que lamentablemente cada vez más nos caracteriza, otros estaban algo asustados, pocos, muy pocos se mostraban tristes. Yo estaba asombrado y configuraba proyecciones que llegaban hasta una eventual tercera guerra. Algunos llegaban incluso a sonreir socarrona y triunfalmente sobre la tragedia que estaban viviendo los 'gringos', sin darse cuenta que finalmente hoy en día y más que nunca el norteamericano medio somos todos nosotros.
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Yo tenía claro que lo que estaba sucediendo era parte de la cosecha de lo que la política estadounidense ha sembrado en la administración de su poder y las ansias de hegemonía y control mundial que sigue ejerciendo, pero sin duda eso era el juego formal que nadie debía anteponer ante la horrible situación humana que se estaba desarrollando en ese lugar.
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No entré más a clases esa mañana. Casi nadie lo hizo y la verdad es que ni los profesores querían perderse detalles de lo que minuto a minuto informaban las imágenes. Primero el choque de una supuesta avioneta contra una de las torres gemelas, luego la confirmación de que era un avión de pasajeros, luego el choque de la segunda nave en vivo y en directo para todo el mundo en la otra torre. Noticias vagas de un supuesto atentado al Pentágono, la imagen increiblemente dantesca de la caida de la primera torre y minutos más tarde la segunda corriendo la misma suerte.
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Al ver caer la primera torre inmediatamente pensé en la gente que estaba muriendo en esos instantes.
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Los conductores de noticias dijeron al pasar que habrían entre las víctimas gran cantidad de personas responsables de la seguridad en la emergencia, sobre todo Bomberos.
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De las más de 2.800 víctimas que murieron en esos minutos, 343 eran Bomberos del FDNY, convirtiéndose ésta en la emergencia más grande en costos humanos que han vivido los bomberos de todo el mundo.
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Hoy en día las noticias nos dicen que esta cifra de mártires podría multiplicarse en el tiempo, al comprobarse que al menos el 70% de los Bomberos que trabajaron durante las semanas posteriores en el rescate y búsqueda de personas entre los escombros estarían presentando graves problemas de salud, donde los casos de asma y de cáncer pulmonar se han disparado alarmantemente. Hoy se sabe que los niveles de elementos nocivos como el asbesto y otros elementos químicos pesados, están sintomatizándose en la salud de aquellos rescatistas de las distintas compañías, además de policías y otros equipos de salud que intervinieron. Sin contar los traumas psicológicos que se siguen gatillando en el tiempo.
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A pesar de todo, los bomberos de Nueva York mantienen una frase que comparto con respecto a su propio quehacer:
It's the best job in the world.

sábado, agosto 26, 2006

Lugar común



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Ha llegado el momento de hacer algo
parece que te dice todo el mundo
y tú dices que sí, con la cabeza.
En plena decadencia metafísica
caminas ahora con una libretita de direcciones en la
/mano
impecablemente vestido, con la modestia de un hombre
/joven que se abre paso en la vida
dispuesto a todo.
El esquema que te hiciste de las cosas hace aire y se hunde
/en el cielo dejándolas a todas en su sitio.
De un tiempo a esta parte te mueves entre ellas como
/un pez en el agua.
Vives de lo que ganas, ganas lo que mereces, mereces lo que
/vives;
has entrado en vereda con tu cruz a la espalda.
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ENRIQUE LIHN
MONÓLOGO DEL PADRE CON SU HIJO DE MESES (fragmento)
La Pieza Oscura
Editorial Universitaria
Santiago, Chile, 1963.

miércoles, agosto 16, 2006

Se lo cuelga o se lo fusila

Se viene la exposición de Parra en el Centro Cultural Palacio La Moneda. Ha habido polémica por la obra que muestra a varios presidentes de nuestra historia republicana colgados del cuello y que se llama "El pago de Chile". Mucha gracia me causó leer hoy una entrevista que le hacen a Augusto Pinochet Jr., justamente para saber su opinión sobre esta obra en que su padre también aparece.
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A Augustito no le gustó nada esta obra y contesta que "habría que fotografiar a Nicanor Parra y mostrarlo ahorcado, a ver si le gusta". Me río de buena gana nuevamente. Además, expresa que la antipoesía le parece un conjunto de garabatos y que no la entiende. Años atrás, su padre en una entrevista que le concedió creo que a Raquel Correa, dijo enfático: "no me gustan las poesías, nunca me han gustado". A pesar que no se interesa por los poetas se vincula a ellos en el gusto por los pseudónimos, como el ya mítico y afamado Daniel López, entre otros.
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Quizá en venganza, una tarde de domingo familiar el primogénito podría planear junto a su padre realizar una obra plástica intertextual a la de Parra y poner a de Rokha la Mistral Huidobro Neruda y Parra a escala humana en un paredón de fusilamiento. También méritos suficientes tendrían Lihn y Teillier para estar ahí. Sería una obra impactante desde los parricidios HaroldBloomianos. Un buen remake de "La Poesía Chilena" de Juan Luis Martínez, donde aparecían los certificados de defunción de los cuatro grandes de la vanguardia nacional.
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Con el rabillo de la perversión, a cada cual se le presentarán otras imágenes.

viernes, agosto 04, 2006

El índice hacia arriba o apuntando hacia abajo

El esquema básico de la filosofía platónica por un lado y la aristotélica por otro me aplastó con un hecho bastante democrático en los niños en alguna época.
Yo dije que le iba a pedir tal cosa al Viejito Pascuero y mi compañero de seis años me miró como diciéndome eres un pendejo inmaduro: El Viejito Pascuero no existe!
Y yo insistí algo abofeteado por la sentencia con que sí tenía que existir, sobre todo porque mis papás decían que sí existía y también me decían que era malo mentir y se me configuraba una contradicción enorme en que estaba en juego tanto aquella divinidad geriátrica que repartía regalos en base a nuestra conducta como también el estatuto moral de lo establecido, normado en esos tiempos por las aseveraciones de los padres. Por cierto, totalmente incuestionables.
Esa tarde confronté a mis papás y bueno, el tonguito feliz había durado lo que tenía que durar.
Luego, caí en el relativismo con el cuál he luchado hasta hoy. Con la muerte del Viejito Pascuero dejé de creer en la existencia de Dios como verdad dogmática. Al menos las sospechas sobre su existencia eran potentes para mí desde esa edad y desde ese hecho. El Viejito Pascuero, quien se hacía presente en mi vida una vez al año con los regalos que me gustaban, con quien me comunicaba por carta y a quien veía en el Apumanque o en el Paseo Ahumada, era una divinidad tangible, existía. Pero una vez develado el cuento, por favor!, qué quedaba para Dios. Desde lo racional, el poder que tenía aquella divinidad era pavoroso. Castigó a sus creaturas a la primera mentirilla, mandó diluvios matando casi todo lo que había creado haciendo una limpieza media como de Segunda Guerra, hambrunas, cambios de lenguas, etcétera etcétera, pero a pesar de todo había que amarlo por sobre todas las cosas porque todo en él era bondad. Cómo no iba a relativizarlo a él, a quién nunca había visto ni con quién nunca jamás me había carteado. Sospeché del monólogo de las oraciones.
Recuerdo que en Primero básico íbamos a misa todos los días. Estando yo en mis momentos de relativismo frente al tema, y mientras nos dirigíamos a la capilla, confabulé mi conducta y me castigaron. El 'castigo' fue dejarme sin ir a misa ese día, enviándome a la sala. Recuerdo que me fui saltando de felicidad, libre para hacer lo que quisiera, solo con mi sala para mí completa. Algunos compañeros a los cuales tenía también algo relativizados, me vieron partir con envidia. En todo caso, para el 99% de mis compañeros y compañeras aquella actividad espiritual diaria era una reverenda lata. Pasábamos de estar toda la mañana haciendo cosas creativas y entretenidas a un sermón eterno y pegajoso. La cosa es que las tías se dieron cuenta de la felicidad que generó en mí el castigo y una de ellas llegó a la sala a reevangelizarme, pero centrando toda su oratoria en la generación de culpa. Debo decir que fue realmente horroroso. Todos los poderes ominosos de Dios podían en cualquier momento caer sobre mí, debido a mi imperdonable rechazo a su palabra, al rechazo a la invitación que 'Él' me había hecho de ir a su 'casa', etc. Estaba en el lado obscuro de la fuerza y me lo hicieron notar de tal forma en el discurso que casi ni pestañeaba.
Me duró la culpa un tiempo pero luego vuelta al relativismo.
Escribo esto porque descubrí que al filósofo chileno Roberto Torretti -en palabras de Jesús Mosterín "posiblemente el mejor filósofo de la ciencia en lengua castellana y uno de los mejores en cualquier lengua"- le había pasado algo muy similar con el temita del Viejito Pascuero. En el libro recopilatorio de las entrevistas que le hizo Eduardo Carrasco y que acaba de ser publicado por Ediciones Universidad Diego Portales (de pasada, tremendamente recomendable), Torretti afirma que el tema religioso -más espcíficamente el tema católico- como portador de la verdad había caído en fuerte desgracia al enterarse de la no existencia del obeso del Polo Norte. Fue el primer paso que tuvo en el interés que luego cubriría profundamente gran parte de su vida: la filosofía de la ciencia y el estudio de la historia de la verdad.

lunes, julio 31, 2006

Desde esta orilla

Su abuelo oyó el grito de aquella frase, volteó la cabeza buscando a su nieta y el resplandor lo encegueció.
A los 11 años de edad, aquella pequeña niña kurda conocía ya profundamente las injusticias y el sufrimiento que su pueblo llevaba a cuestas desde el fin de la Primera Guerra Mundial. En ese tiempo, el Kurdistán entero fue eliminado de los mapas, repartiendo su territorio entre Siria, Irak, Irán, Turquía, Azerbaijan y Armenia, siendo desterrados y exiliados todos sus habitantes en su propio país.
Aquel viejo dijo sentirse el hombre más orgulloso de su pueblo, al haber tenido la oportunidad de conocer a una persona con el coraje de su nieta. Mientras la niña gritaba "Justicia por el pueblo kurdo en la recuperación de sus tierras!!!", se prendía fuego en medio de la muchedumbre. Esto pasó hace cinco años atrás.
Hace dos días se perpetró el más brutal ataque israelí en territorio libanés del último tiempo, dejándo 54 muertos, 37 de ellos niños.
Hace cuatro meses atrás, la jóven norteamericana Rachel Corrie fue aplastada por un bulldozer israelí cuando intentaba detener la demolición de una casa con habitantes palestinos en su interior, en la franja de Gaza.
El pasado 14 de Julio mientras celebraba mi cumpleaños, un ataque israelí bombardeaba los depósitos de petróleo de la central eléctrica de Jiyé, al sur de Beirut, derramándose al mar más de 15 mil toneladas de combustible. Se estima que es la mayor catástrofe ecológica que ha sufrido el mediterráneo en su historia. "No sólo se matan civiles, no sólo se destruyen infraestructuras, sino también se destruye el medio ambiente" -afirma Green Line, la asociación ecologista libanesa. Lo peor de todo es que no se pueden hacer esfuerzos por controlar la catástrofe ambiental mientras continuen los bombardeos.
Aparte del daño marítimo, el incendio de los depósitos generó una polución atmosférica de tales dimensiones que llegó a cubrir completamente Beirut.
Después de estas escenas, no me queda otra que recurrir a Mahfud Massís, poeta chileno, heredero por sangre de la mejor literatura árabe y del desenfado de quién por historia se ha rodeado de belleza y espanto.
Te canto, Libia, con mi voz de desterrado,
esta canción de los mendigos,
de los desheredados,
de los desaparecidos
en el jardín alucinado de la muerte,
de aquellos a quienes cortaron la lengua durante la noche,
de los vaticinadores, de las putas tristes
que beben ron a la hora en que sollozan
los pájaros.
(...)
En el nombre de América devoro
este puñal de sal,
me lleno de tabaco la lengua.
Pero escucho,
en lo obscuro y tenaz, un costillar que se raja en la tormenta,
a alguien que hace preguntas como HASTA CUÁNDO y POR QUÉ
en tanto
los ojos gotean sangre
en un ánfora negra como el ultraje.

martes, julio 11, 2006

Ni mucho arameo ni algo de jerigonza


Hace 134 años, el capitán inglés Richard Francis Burton emprende la traducción de Quitab alif laila ua laila, más conocido como "Las mil y una noches". Desde hace casi doscientos años antes ya habían surgido famosas traducciones de la obra, fundamentalmente desde el francés donde destaca el trabajo del arabista Jean Antoine Galland que es -en opinión de Borges-, palabra por palabra, "la peor escrita de todas, la más embustera y más débil" y que paradógicamente al parecer fue la más inspiradora o la mejor leída en términos de asombro en el siglo XVIII.
A partir de aquella dulce y conocida traducción francesa se hicieron muchas otras.
Hablo desde el anacronismo.
Tengo 26 años a comienzos del siglo XXI.
Irak, espacio físico de muchas de aquellas mil historias y una, está siendo bélicamente bombardeado desde hace unos años y yo estoy en Santiago de Chile sin intervenir mayormente. Ni siquiera menormente.
Sin embargo comienzo esta disgresión con Richard Burton desde otro lugar, debido a que se sabe que éste soñaba en diecisiete idiomas y por lo menos dominaba treinta y cinco, entre dravidios, indoeuropeos, etiópicos (cuántos resabios de sentido habrá en aquellas melodías etíopes de "Flores Rotas", último film de Jarmusch).
Siento que me enfrento a una inmensidad que ahoga. A mí que en las letras me gusta abarcar caigo en la cuenta que debo sólo sonreír ante mis inquietudes. No tengo la patudez de considerarme bilingüe, aunque poco o algo entienda de otros idiomas. Por conversaciones, sé que tampoco llega a ser nada tan del otro mundo comprender medianamente otras lenguas. Pero es que imaginar que en medio de un sueño me sorprendo buscando la raíz latina de un sentido para expresar lo que deseo o lo que siento frente a la incordura de lo onírico, caigo en la cuenta de la falta. Hace un año estudié algo de griego antiguo y puedo decir que, en algún sentido filosófico, me hizo ver el mundo de una manera sutilmente diferente.
Sentimos-Pensamos -> imágenes-palabras => ordenamos ==> "vemos"
Mucha gente ha jugado con esto en el tiempo.
¿de eso se trata finalmente?
Sonrío y después no, pero de a poquito.

sábado, julio 01, 2006

LA LETRA CON SANGRE ENTRA (y al revés)


Les presento al señor Cassiano de Imola, por si ustedes no lo saben, patrono de los profesores.
La historia es bien particular, trágica y perversona.
Resulta que este señor efectivamente estaba a cargo de la educación de una tropa de, en palabras de Freud, perversus polimorfus. Los niñitos en cuestión escribían en aquella época no sobre impecables cuadernos con espirales multifuncionales y variedad de gramajes y tonalidades de papel como ahora, sino en cosas más bien parecidas a las "croqueras" de los Picapiedras. En honor a la verdad, no eran piedras propiamente tal sino cubiertas de madera encerada. Bueno, la cosa es que para escribir sobre aquellas tablitas los educandos de la época utilizaban los llamados "estilos", de donde deriva mi palabra favorita para referirme a los lápices, específicamente a las plumas: estilógrafos.
Los estudiantes del profe aludido (profesor de gramática y taquigrafía según el poeta Prudencio) recibían con rigor, quizá mejor dicho con fiereza, las distintas materias que el "programa" indicaba tenía que impartir nuestro maestro don Cassiano. No he podido llegar a una idea acabada, con el suficiente convencimiento, sobre la real conducta de los cabros. Me surgen dos alternativas: o eran unos hijos del mismísimo Satanás y hacían samba canuta las clases del maestro, o quizá por otro lado el mismo profesor tenía una sensibilidad demasiado exacerbada hacia la disciplina, el próspero aprendizaje, las buenas maneras y costumbres. Sea cual haya sido la situación real vivida en aquellas "aulas", la evidencia histórica contenida en la literatura sobre Cassiano lo muestra como un tipo bastante duro en su trato. Los castigos que Cassiano, hombre de poca paciencia al parecer, ejercía sobre sus alumnos eran de una rigurosidad explícitamente dolorosa, por decirlo de algún modo. O sea, les sacaba la cresta a los cabros cuando éstos no respondían a sus expectativas académicas.
Un día, bendito para unos y cruel para el otro, cansados de los abusos que el profesor les propinaba casi con crueldad, los estudiantes se confabularon para atacar al representante del magisterio. Imagino a Cassiano llegando como cualquier día jueves a la sala, sin presentir la cosecha que recibiría de lo sembrado. Estoy viendo a aquellos niños (que para mí en la imagen expuesta no superan los ocho o diez años a lo sumo) avalanzándose en patota sobre el pálido de Cassiano, atontándolo un poco con una que otra patada o puñete, para luego amarrarlo a una de las columnas del colegio. Es entonces donde la crueldad aparece brillando desde la más tierna infancia. Con ojos revanchistas y aún lamentándose de alguna pateadura académica cercana en el tiempo, veo a los primeros niñitos empuñando sus puntiagudos estilos (recuerden que el "lápiz" tenía que surcar con su filo la madera), acercándose al profe con el ánimo de ocuparlo de cuaderno.
Y así lo hicieron.
Cassiano de Imola muere a causa de los esmerados dibujitos hechos en su cuerpo por sus niños, y es elevado a nivel de santo por el mérito de llegar al martirologio como colador, en cumplimiento de la evangelización de esos demonios chicos.
Fin de la historia, pero ojo, si ven pasar por fuera de un colegio uno de aquellos tradicionales Afiladores de Cuchillos con su pito tocando como agüita que corre, encomiéndense a Cassiano y no se pierdan el noticiero de la noche.

sábado, junio 24, 2006

Hubo un par de muertes

La semana pasada estuvo cruzada por un par de muertes.
La primera que nombro es la del papá de una amiga algo cercana, también algo lejana, pero cuyo suceso impacta y remece por la personalidad de quien la protagoniza. Lo recuerdo en situaciones sociales tomando las riendas de los asados desde su raigambre española. Hasta las salchichas a la parrilla aparecían producidas al máximo, por ejemplo, abrigadas por pancetas de guarda. Sonrisa cariñosa y explícita para cualquiera, manteniendo en lo latente algún secreto triste.
La segunda muerte: Stella Díaz Varín. Conocí a la Stella, vieja ya y casi muy joven, en una lectura poética llevada a cabo en la Plaza Brasil. Más específicamente en la Fundación Víctor Jara donde un par de poetas mujeres terminaron echando a punta de diatribas al poeta Sergio Parra. Antes, desde mucho tiempo atrás, tuve variadas referencias anecdóticas. Puñetes a quién le frunciera el entrecejo, escupitajos, encatres varios (desde Neruda a Jodorowsky y pasando también por Parra [Nicanor, por supuesto]). El pololeo con Jodo lo sobrellevó con su mano dentro del bolsillo roto de éste, agarrando lo que ustedes ya se imaginan, por todo lugar donde se encontraban. Al cabo de un tiempo y con la sutileza de la artista, la Stella cosió el bolsillo roto del pantalón de Jodorowsky dando por terminada la relación con el mayor de los simbolismos.
Una frase inolvidable lanzada por sus labios ese día:
Vivimos dentro de la espantosidad.
Cuánta razón a veces cuánta razón.

martes, junio 13, 2006

Lo fome de buena calidad

Hace un par de días atrás tuve la oportunidad de ver "El Halcón Maltés", película del año 41 con la actuación principal de Humphrey Bogart y Mary Astor.
Me quedé con dos ideas.
Uno: si pudiera, me mandaría hacer un traje como el que viste el detective Samuel Spade (Bogart). Puro estilo.
Dos: tengo la impresión que es cada vez más difícil hoy en día encontrar películas en las que se dé una relación tan estrecha entre los personajes literarios y los representados. Creo que antes se daba con mucha mayor frecuencia el acento de las actuaciones desde los diálogos, desde el guión para configurar los personajes. Hoy en día, aquel "cine de masas" de la industria hollywoodense pone el énfasis mucho más en los efectos tanto visuales como de sonido, en detrimento de la conformación de personajes fuertes en sus contradicciones, expresados desde lo lingüístico. No digo que no existan, porque ejemplos que contradicen mi tesis los hay (por lo demás acepto que trato también con un tema en que lo subjetivo obstaculiza la norma: desde allí también hablo).
Eso.
Punto Aparte: Raúl Ruiz en su libro Poética del Cine (2000) da a conocer un gusto personal que me llamó mucho la atención y me dio luces sobre la acogida que tiene su obra para el chileno medio. A Ruiz le interesan mucho más las películas comúnmente percibidas como aburridas: "aquellas que poseen una elevada calidad de aburrimiento"-dice. Siempre me quedo pensando en aquella frase. Háganlo. El valor subyacente en una película latera lo busco lo busco lo busco y cada vez me intereso más en ella. De ahí a llegar a algún puerto, es otra cosa y me acuerdo de Esperando a Godot, que no es para nada una obra latera, sino que es, de forma simple y compleja (con plena no linealidad de pensamiento), la BÚSQUEDA en su más amplia y pura expresión.
En un libro de Desiderio Arenas, un apesadumbrado Andrés le dice a Martín que encuentra su vida aburrida, monótona, repetitiva, en resumen y concretamente: una reverenda lata. Luego de la confesión de su amigo, Martín le responde lo siguiente:
No existen vidas fomes. Sólo existen vidas mal contadas.
Con respecto a mi vida, en lo personal, trato de mantener por lo menos una elevada calidad de aburrimiento.

viernes, junio 09, 2006

PARAGUAS


La verdad es que me gusta harto el invierno. Todos nos hemos hecho, o nos han hecho, la pregunta sobre qué nos gusta más, el invierno o el verano. O, por otro lado, qué nos gusta más: cuando hace calor o cuando hace frío. Siempre respondo que me gusta más el frío, porque me da la posibilidad de abrigarme ante la sensación. Por el contrario, cuando hace calor (de esos pegajosos), aunque uno se saque toda la ropa igual el calor no nos suelta.
También me gusta mucho la idea de tomarse un chocolate caliente en alguna tarde invernal. Un chocolate de esos bien regresivos, esos que se remontan a aquellos cumpleaños que bordeaban el primer lustro.
Me gusta cómo se comporta la gente cuando hace frío. Todos están como vulnerables, casi tristes pero de esa tristeza más melancólica. Ni hablar de los árboles, que nos tocan lanzándonos sus hojas para que los observemos y nos pongamos más melancólicos aún. Miramos los edificios y se parecen a nosotros, vemos el cielo y nos refleja algo grises e introspectivos, observamos un perro estilando en la calle y da como pena y ternura y su imagen se nos graba en nuestra mente por 7 segundos, extinguiéndose luego mientras caminamos lento.
Me gusta todo ese ambiente que se forma en esta época. Nos hacemos un poco más íntimos con el entorno. Por lo menos eso me pasa a mí.
Ante estos cambios ambientales también me vuelvo más torpe. Me digo: por falta de costumbre. Me digo: por que mi mundo interno se hace externo en lo que voy tocando.
Y en estas fechas, siempre termino perdiendo al menos dos paraguas.
Ya va uno.
Y no era mío.

miércoles, junio 07, 2006

"Liderazgo y Amor"

Me llama un amigo contándome que va a haber una conferencia nominada "Liderazgo y amor", con una bajada de título que decía algo de las madres. Me imaginé algo así como "el legado de nuestras madres" o tal vez, "lo que nuestras madres nos han querido dejar". Hora: 19:00. Lugar: el Marriott. Los invitados son Humberto Maturana, Claudio di Girolamo y Hernán Rivera Letelier. Pienso: Bizarro bizarro bizarro, ergo voy.
Llego algo atrasado y me siento en el lugar que me reservaba mi amigo Cristian con un compañero de trabajo (de él). Un tipo canoso se sube al estrado ubicado a un costado del escenario a leer un poema de Neruda: La Mamadre. Y yo me digo: "del terror".
En la presentación un tipo canoso (otro) hace una reseña de cada uno de los invitados. Primero Maturana: "El más importante científico chileno, biólogo y blablabla"; al final de la presentación aplaude Cristian mientras el compañero de trabajo y yo sólo observábamos sin mover nuestras manos. En ese momento recordé las tardes de discusiones con Maturana gracias a un curso que impartió en la Universidad.
Después de la presentación de di Girolamo yo aplaudo mientras mis compañeros no.
En la última presentación, la de Rivera Letelier, sólo aplaude el compañero de Cristian. El nortino escritor Rivera Letelier una vez estuvo en mi casa en Antofagasta, mientras escribía y trataba de configurar al protagonista de "Fatamorgana de amor etc etc", ese trompetista pelirrojo. Me parece que cada vez es un escritor más malo, ya los últimos libros no los he leído y, por referencias, al parecer no me he perdido nada. Al contrario, he podido desaprovechar mi tiempo de manera más provechosa en otra cosa.
El tema que cruzaría los discursos eran los recuerdos sobre las respectivas madres de los hablantes.
Maturana nos cuenta muchas historias de las cuales no recuerdo bien ninguna, pero me queda una idea dando vueltas. Desde el comienzo explicita que nunca vio a su madre como líder, pero a través de sus historias, a todos se nos termina configurando como una líder bastante carismática. Sólo me acuerdo haber sonreído en un par de ocasiones. Grato.
Después di Girolamo contó historias de su infancia en Italia en medio de la 2ª guerra, impresionantes. Historias de hambre y de la muerte sonriendo tras cada árbol por las calles. Tragedias y risas. Surgió una historia muy similar a la experimentada por Violeta Parra y sus hermanos. En el patio de la casa vecina de los Parra se celebraba un gran asado con muchos invitados y comistrajos y tomateras mundiales, escuchándose el evento varias casas a la redonda. Los hermanitos Parra con hambre y la Violeta ordena a todos sus hermanos buscar cada uno un plato y una cuchara. En medio del patio trasero se sentaron en el suelo frente a sus objetos y con risas y gritos de abundancia empezaron a golpear las cucharas con el fondo de sus platos vacíos, mientras ellos se saciaban tragando carcajadas solicitándose las enormes fuentes de "ensaladas" y grandes trozos de "carne". La idea era que los vecinos también supieran que ellos estaban de fiesta con una bacanal igual de grande. En Europa por su parte, la madre de di Girolamo, en medio de la guerra y frente al concierto de estómagos vacíos en su familia, ordenó poner la mesa lo más elegantemente posible. Cuchillería y porcelana especial, de esas que se utilizan para navidad y año nuevo. En complicidad, el padre trajo hojas de papel y lápices. Una hoja y un lápiz en cada plato. La familia realiza sus oraciones de agradecimiento y de solicitud para que a ningún pobre le falte el pan y luego la madre ordena: dibujen lo que más deseen comer en este momento. Aparecen vacunos, pescados, cerdos, todos adobados con las más deliciosas salsas y acompañamientos, grandes postres y sabrosas bebidas. Luego, todos entretenidos haciendo trueques alimenticios, un trozo de pescado arrancado de una hoja de papel por un delicioso acompañamiento de puré, un vaso de jugo natural por ese postre de leche, etc. Aquellos niños se fueron a acostar esa noche de igual manera con hambre, pero felices de haber participado de un gran festín.
Rivera Letelier habla, era que no, sobre la pampa. Su madre fallece cuando él tenía 9 años. Relata una historia de intuiciones y asombros, la que finaliza con su voz húmeda en lágrimas y entrecortada por el cuchillo de los recuerdos. Aplaudo casi totalmente sincero.
Me llama la atención que entre los invitados principales no hubiera ninguna madre, siendo que eran parte del título de la conferencia. Sólo invitados famosos que a priori se intuía alabarían a sus madres. Todo fríamente calculado.
Maturana prende una luz que nos parece interesante. Ante la pregunta: ¿cómo se imaginan el mundo si estuviese gobernado sólo por mujeres, por madres? él contesta que el asunto no es quién gobierna, sino el concepto algo alienado que hemos construido del acto de gobernar.
Habla de la coinspiración.
Y siento que me gusta harto como suena la palabra coinspiración.

martes, junio 06, 2006

Match Point


En el año 1951 una película apareció sorprendiendo a todos con su guión. Se trataba de "A place in the sun" de George Stevens, con sobresalientes actuaciones de Montgomery Clift y una muy jóven y deslumbrante Elizabeth Taylor.
Podría considerar que ha nacido con cincuenta y tantos años de diferencia una hermana melliza de la película en blanco y negro. "Match Point" me deslumbró desde distintos parámetros. Cómo no, si es en varios aspectos una cinta desequilibrante. Uno de los aspectos que más disfruté fue el dejarme llevar por sus diálogos como en presencia de una lectura feroz y arrolladora de un libro imprescindible. Fue realmente delicioso situarse a experienciar desde la butaca la construcción de aquellos personajes que, en sus avatares tan mundanos, nos reflejaban de manera unánime y cóncava (parafraseando a de Rokha con unos versos que hablan de un "dolor unánime, dolor unánime y cóncavo").
Es que mientras avanzaban los minutos, el Chris de "Match Point" se me configuraba de manera tan clara con el George Eastman de "Un lugar en el sol" que llegaba a descentrarme de ansiedad por ver cómo iba manejando sus deseos y temores. Todo iba engranando de forma demasiado evidente entre una y otra cinta, lo que me tenía para nada desilusionado, sino al contrario, disfrutando de una ya posible y casi tangible realidad de un remake perfecto en sus matices.
La idea central que Woody Allen nos trataba de dejar en su cinta me tenía, sin embargo, inquieto. No sabía a ciencia cierta qué era lo que nos transmitía, aunque estaba ya bastante de manifiesto desde el comienzo de la cinta. Quizás por eso, desde ese lugar no podía encontrar mayores lazos de hermandad entre ambas cintas.
Cómo no?! Si finalmente apuntaban a elementos casi antagónicos en sus espíritus. La genialidad que veo en todo esto es que, casi con una historia calcada, pueden dejarnos dos obras artísticas reflexionando sobre temas opuestos y ambos reales, encarnados cada cierto tiempo en nuestras acciones.
He tratado de ser cuidadoso de no adelantar nada de su trama.
He sido demasiado enredado en todo lo que he escrito.
Sólo decir, por supuesto, recomendable absólutamente. Y sí, con tilde en la o.

miércoles, mayo 31, 2006

De "La parte de Archimboldi"

Los enfermos, por lo demás, siempre son más interesantes que los sanos. Las palabras de los enfermos, incluso de aquellos que sólo son capaces de balbucear, siempre son más importantes que las palabras de los sanos. Por lo demás, toda persona sana es una futura persona enferma. La noción del tiempo, ah, la noción del tiempo de los enfermos, qué tesoro escondido en una cueva en el desierto. Los enfermos, por lo demás, muerden de verdad, mientras que las personas sanas hacen como que muerden pero en realidad sólo mastican aire. Por lo demás, por lo demás, por lo demás.
Roberto Bolaño, 2666, página 825.

martes, mayo 16, 2006


COTOTO



Cuando entré al casino y me aproximaba a la larga mesa que compartían varios compañeros al fondo, uno de ellos me llamó:
- Carlos, te presento al Segundo Comandante de Conchalí-, me dijo Toledo.
- Mucho gusto.
- Como que Conchalí hueón.
- Jajajajaja
De esta forma conocí a Pancho Fraile el viernes recién pasado, hace solamente cuatro días atrás. Había oído hablar de Pancho varias veces anteriormente, pero no había tenido la oportunidad de tratarlo. En el último tiempo no había asistido mucho a su cuartel, donde era voluntario honorario con quince años de servicio.
Sentado cerca de él, pude percatarme del magnetismo que creaban sus comentarios y anécdotas que relataba animadamente, mientras quienes lo rodeábamos nos íbamos configurando al personaje y al hombre que lo representaba. Tez y pelo claro, rostro desbordado de simpatía en sus gestos y, muy pero muy evidentemente, una protuberancia en plena frente, a la altura de su ojo izquierdo que hacía imaginar sin duda alguna la gran caída de cabeza al pavimento o quizás un gran golpe de uslero o de escoba o de vaya a saber uno qué objeto.
En resumen, ninguna de las anteriores. El chichón de tres centímetros de diámetro por dos de altura que llevaba Pancho lo había acompañado por años, involucrándolo en las situaciones más tragicómicas. Contaba el "Cototo" Fraile que en más de una ocasión, saliendo de un incendio, aparecieron voluntarios que, al ver la magnitud de lo que sobresalía de su frente, lo tomaban con ligereza para trasladarlo a la ambulancia. Hubo alguna vez que simuló con gritos el gran dolor que sentía a causa del supuesto golpe: ante la cara de espanto de los que lo observaban, venían de su parte las posteriores risotadas. Quizás uno de los momentos más divertidos y trágicos a la vez, fue la ocasión en que a causa de un pre infarto, cae al servicio de urgencia donde de inmediato le comienzan a tratar el severo "TEC cerrado" que presentaba, mientras el "Cototo" intentaba explicar que otro era el problema que le acontecía y los encargados no le hacían caso, pensando en que el paciente estaba desvariando a causa del traumatismo en su encéfalo.
Al retirarme, me despedí del Cototo con una frase sincera, que no pensé jamás sería literal: "Fue un gusto conocerte". De vuelta vino un "Para mí también" de su voz y mirada atenta. Me fui pensando en que este personaje tenía mucho que enseñarnos a nosotros, los más jóvenes que estábamos en esa mesa. Salí con alegría de haber conocido a un voluntario que presentaba valía en sus palabras y en su actitud.
El lunes por la mañana, a poco más de 48 horas de haberlo conocido y de haber compartido con él, la noticia llega, cruje y retumba implacable en mi cabeza: Murió Pancho Fraile. Luego ese lunes configurado en imágenes. Al cuartel en Metro con el uniforme de parada bajo el brazo y el "Cototo" ahora bajo mi frente, el féretro en el Salón de Sesiones, flores, familiares, amigos, en el cuartel abrazos fuertes, palabras mezcladas de pena y sorpresa, miradas brillantes. Recuerdos recuerdos recuerdos. Hablar hablar hablar. Creer no creer creer no creer y sintiendo siempre.
Noche lluvia muchos aromas. Hoy y sin explicación: cuartel sin electricidad. Todos uniformados uniforme de parada pantalón negro y guantes blancos. Misa con muchísima gente, incluso fuera del Salón. Todo entre penumbras y unas pocas luces con motores generadores. Formados en Sala de Máquinas. Chilectra no se explica porqué somos los únicos sin electricidad, mientras nuestros vecinos todos tienen luz. Están todas las conexiones normal. Bajan a Pancho desde el tercer piso por las escaleras, la B-2 grita sus sirenas, las campanas tocan secas, todos firmes rindiendo honores. Sale la carroza del cuerpo con Pancho y la paila se impone junto con las sirenas de los carros de la Octava.
Cuando comenzaba a rodar la caravana detrás de la carroza, inexplicablemente en ese instante llega la electricidad al cuartel iluminándose completo.
Pancho reía por todas partes.

sábado, mayo 13, 2006

REAPARECIENDO

No había escrito desde el 22 de diciembre del año pasado. Son fechas en las cuales uno anda algo alienado por la vida, me refiero a las fiestas de navidad, después año nuevo (por suerte que no celebramos a los Reyes Magos, porque sería otra fecha de locuras), entre medio cumpleaños varios, pensar en las vacaciones, financiarlas de algún modo, hastío también del año, querer cambiar de ambiente, de aire, de paisajes y caras cotidianas, etcétera.
Luego querer aprovechar, aunque sea por pocos días, Santiago en Febrero, sobre todo sus noches y finalmente ver que pasa ese mes como un relámpago sin ruido. Marzo vendría cargado de incertidumbres, terminar el postítulo (que aún me quedan dos horas de pasantías que es como si se rieran de mí desde un lugar en que no las veo), entremedio inglés, lecturas varias, hacer ensayos de aburrido y buscar pega, contactar gente, seguir buscando, laborum udpempleos etcetc, nada aún y pasó Abril donde fui a una entrevista para un trabajo que se veía ominoso de entrada y llegó Mayo con su día primero del trabajador tirado en cualquier parte y gritando y días más tarde para mí una gripe fulminante de 24 horas más un ayuno de 48, más un curso básico de ERA mañana domingo desde las 07 de la mañana.
Al menos llegaré con flores a la casa para que mi mamá sonría.