lunes, abril 30, 2007

Mientras juegan, escucho

Es increíble el poder que aún tienen los libros.

Hoy la concertación tiembla completa ante los análisis que pueda contener el libro de Allamand, el cual recién sale a la venta el Jueves si no me equivoco.

Santiago Pavlovic comentaba en su programa de la mañana que el autor dijo que se le había ocurrido escribir este libro mientras conversaba sobre la actualidad del país con un taxista. Me dio un poco de risa ya que puede que sea cierto, me imagino la sonrisa complaciente de arribismo del taxista frente al famoso que llevaba de pasajero. Me imagino su tono, el tipo de crítica o mejor dicho, de lamento, me imagino su llanto. Sin embargo me parece de igual forma una imagen forzosa, demasiado ideal para la gestación de este libro, muy calculado: el hombre común, trabajador chileno que día a día lucha por subsistir en el modelo (implementado por los amiguitos de Allamand), descarga en su coloquialidad y sin darse cuenta las ideas centrales del sesudo estudio sociopolítico que se ilumina en la mente del economista. Ya. Perfecto.

Cada vez que veo la política como un juego (perverso, no muy divertido), se me aclaran mucho más las cosas.


Me gusta la banda sonora que me acompaña estos días. Escucho a Jack Johnson, a John Legend, a Regina Spector. Escucho a Paulinho Moska, a Jamie Cullum, a Counting Crows.

Ahí va algo de Legend






jueves, abril 26, 2007

Qué se muere?


El funeral estuvo muy emocionante.

De esos que estás triste pero contento y con la gargante apretadísima.

Tremenda persona Raúl Gómez.

Hay hombres que configuran personajes superiores dentro de sus historias, de sus novelas vividas las que en muchas ocasiones superan la ficción.

Gran gran gran gran gran Hombre, gran amigo.

Los que estuvimos allí hoy salimos con el corazón en paz, recordando su sonrisa y sencillez. Todos, sus hijos fotógrafo, ingeniero y actor, los Inti, los Quila, Mecánica Popular, los tangueros del Cachafaz, los viejos amigos músicos de los All Swingers, los afro-cubanos y sus tambores, los del Partido, en fin, todos los conocidos y los anónimos que nos reunimos en torno a su figura agradecimos a la vida haber cruzado nuestros caminos con Raúl, Raoul, Facundo, Guarren.

A ti sí que me gustaría verte una vez muerto yo.

Atún al agua, Sardinas en aceite, Delfines al natural.



No sé si sirven de algo estas firmas masivas internacionales, pero de alguna manera hay que expiar la vergüenza ajena de nuestra agresividad. Firmar aquí.

Me acordé de una imagen vista en Tongoy: los ostiones también se retuercen cuando se los abre y se les exprime limón encima. Qué heavy.




lunes, abril 23, 2007

Día Internacional del Libro

Feliz día del libro! -me dijo una joven impecablemente uniformada de rojo y negro, mientras me entregaba un ejemplar de los 100 mejores cuentos de "Santiago en 100 palabras". Tras agradecerle me eché al bolsillo el libro y continué leyendo el que justo hoy he empezado: Me llamo rojo de Orhan Pamuk.

Acá en Chile ya es un lugar común que los días conmemorativos de cualquier cosa finalmente sirvan más para hacer negocio que para elevar la memoria de aquello celebrado. Supongo que hoy por hoy en muchas partes será así. En todo caso, creo que para cualquier sociedad es preferible que en la calle te regalen libros a muestras de desodorantes o incluso de chocolates.

Lo raro: caminando por el centro me encontré botado en la calle un empaque con diez pilas de reloj nuevas. Lo recogí y no sé qué hacer con ellas. Hace más de diez años que no ocupo reloj, pero desde hace dos semanas uso uno prestado. Me gustó y me lo saco sólo para ducharme y dormir, aunque ni me acuerdo de ver la hora cuando lo llevo puesto. Antes no podía vivir sin reloj. Hasta ahora, no podía vivir con reloj ergo supongo que Hegel tenía razón con que la cuestión no es circular sino en espiral.


En la Plaza de Armas se inauguró una Feria del Libro. Era que no. Bailamos cueca sólo en Setiembre. Muy original.

Total, caí en el consumo. Tres libros de Andrea Camilleri más un cuarto del mismo autor para regalar. El ejemplar de Tierra Firme del Fondo de Cultura Económica dedicado a la poesía de Hernán Lavín Cerda y, lejos pero lejos lo mejor, tres volúmenes de la historieta que me tiene desbordado. En Buenos Aires no logré ubicar nada de la vida que viven Calvin & Hobbes de la mano de su creador Bill Watterson y los vine a encontrar aquí y a buen precio. Al ver los ejemplares desde lejos mi mente se cerró. Tras pedirle al dependiente que me reservara los libros, fui al cajero automático del Metro. Pagué y me fui feliz. Fue -como dijo una persona bastante ABC1 por ahí- el descoronte!




jueves, abril 19, 2007

Cómo me gustaría ser esa oscura ciénaga/

··········································Te dije: 'Bálsamo del universo.'
··········································Te dije: 'Enselva y sacia tus espigas.'
··········································Te dije: 'Breña y litoral y cítara.'
··········································Con mi silencio te diré: 'Rodemos.'

----------------------------------------------Madrigal. David Rosenmann-Taub.



Veamos,

viene Drexler. Hace buen tiempo que tengo su música. Me gustan algunas canciones mucho, otras nada. Aparecen a veces las ganas de oírlo. Lo hago con dos o tres temas. Iría a verlo en vivo, pero no.

Drexler no viene sólo, ya que tocará con invitado. Buen partner que se encontró: Paulinho Moska. Otro aliciente para ir al concierto, pero (.....................

Bueno, Paulinho también dará su recital propio, al cual me gustaría ir, al cual no sé si iré. Tiene temas muy buenos. Me está pasando con P. M. algo parecido a lo que me pasó con D'javan, quizá no tanto.

Lo que veré sí o sí es la Instalación que va a hacer Noguera este fin de semana en el Teatro Camino llamada DÍGAME, DAVID ROSENMANN-TAUB, QUÉ ES POESÍA.

A Armando Uribe Arce lo he visitado dos veces en su departamento con fines conversacionales, admirativos. La segunda ocasión escuchamos una cinta de casette que contenía una recitación del mismísimo David Rosenmann-Taub de un poema que era largo y que, recitado por él mismo, resultaba eterno y total. Era el poema LXIII del libro El Mensajero que estaba próximo a lanzarse en Chile. Alargaba cada palabra con entonación musical, como leyendo el poema en una partitura. Nunca antes había escuchado algo así. Espeluznante, ominoso, obscuro, bello. Puedo transcribir el poema, pero no lo haré. Escuchar la voz del autor mientras uno lee por encima de sus palabras el mismo poema es, a mí parecer, la forma de sentirlo. Encontré el poema recitado que yo escuché en el departamento de Armando Uribe en la página del autor y de su fundación. Rosenmann-Taub no es para todos. Hay dos opciones, o se desesperan y desisten o se aferran y persisten. Pueden ver si se arrasan con este poema aquí. Escúchenlo y al mismo tiempo vayan leyendo a media voz, a ver quién lo termina sin la caverna del pecho más desolada.

Me están bajando un disco en vivo de Paulinho Moska, a ver si me termino de entusiasmar y lo voy a ver. Sin perjuicio de lo anterior, recomiendo su disco editado el año pasado Tudo novo de novo. Ta' bueno, aunque un poco alegre para este otoño.

Mejor seguir con Rosenmann-Taub.

lunes, abril 09, 2007

El primer 7-3


Hoy me tocó estar frente a frente con un 7-3*. Escena muchas veces oída como inevitable.

Ya leí el libro Relatos I de Cheever, releí Entre Paréntesis de Bolaño, y van además dos de Murakami: La Caza del Carnero Salvaje y Al sur de la frontera, al oeste del sol. Pasé al tercero: Tokio Blues, donde voy en la página 51.

Caminando por Huérfanos, entré a la Feria Chilena del Libro. Traspasando las puertas de entrada a la gran librería, encaminé mis pasos al mesón de la izquierda donde hay una custodia. Me carga dejar mis cosas en las custodias y andar con la maderita o el acrílico con el número del casillero donde escondieron mis pertenencias. Pero bueno, la librería es una de las más grandes
de Santiago. Digo es una de las más grandes, pero no la más completa. Mucho más completa a mi parecer es Metales Pesados, ahí en José Miguel de la Barra, donde el poeta que la regenta fue "confundido" (y con toda justificación) con Raymond Carver. No es que se haya parecido físicamente ni tampoco estéticamente, pero la similitud de un poema del chileno con la de uno del gringo era vergonzosa.

No encontré nada en la feria chilena, salvo un libraco de gran formato editado por Taschen, del cual sólo quedaba el ejemplar de vitrina. Ninguno de los empleados hizo la más mínima insinuación por facilitármelo. Entregué malhumorado el acrílico verde y me fui con mis cosas a la calle.

Pasé a TXT y tampoco encontré nada. La verdad es que estaba bien, porque yo no buscaba nada concretamente.

Pasé a la Librería "Chilena", a un costado del Lido y de una sucursal de revelado de fotos muy muy barato. Librería miscelánea con ínfimas cosas interesantes. Sin embargo en ese lugar compré un libro reportaje de la Agencia Reuters sobre el 11 de Setiembre estadounidense (para regalar) y compré también la Correspondencia entre Yasunari Kawabata y Yukio Mishima. No suelo leer cartas ajenas, pero ya que las
entregan editadas, me sumerjo.

Me fui a mi casa.

Horas después me fui a Teatinos con Rosas. Entré en ese dormitorio hirviente, lo vi arrodillado frente a su cama. Su cara hundida en la almohada. Aunque no vi su rostro, recordé a los personajes de Murakami: japoneses de piel blanquísima y estirada, delgados, de cera. Recordé los maniquíes desnudos de cualquier tienda. Minutos antes, él buscando aire respirable en su almohada mientras yo, en esa misma ciudad, lo veía en cualquier personaje de Tokio Blues.



*Según claves radiales CBS, 7-3: Cadáver en el lugar.

Foto 1: Detalle de Fotografía realizada por Leslie Williamson.
Foto 2:
Episodio de la fiebre amarilla (1871). Juan Manuel Blanes.