Hoy la concertación tiembla completa ante los análisis que pueda contener el libro de Allamand, el cual recién sale a la venta el Jueves si no me equivoco.
Santiago Pavlovic comentaba en su programa de la mañana que el autor dijo que se le había ocurrido escribir este libro mientras conversaba sobre la actualidad del país con un taxista. Me dio un poco de risa ya que puede que sea cierto, me imagino la sonrisa complaciente de arribismo del taxista frente al famoso que llevaba de pasajero. Me imagino su tono, el tipo de crítica o mejor dicho, de lamento, me imagino su llanto. Sin embargo me parece de igual forma una imagen forzosa, demasiado ideal para la gestación de este libro, muy calculado: el hombre común, trabajador chileno que día a día lucha por subsistir en el modelo (implementado por los amiguitos de Allamand), descarga en su coloquialidad y sin darse cuenta las ideas centrales del sesudo estudio sociopolítico que se ilumina en la mente del economista. Ya. Perfecto.
Cada vez que veo la política como un juego (perverso, no muy divertido), se me aclaran mucho más las cosas.

Me gusta la banda sonora que me acompaña estos días. Escucho a Jack Johnson, a John Legend, a Regina Spector. Escucho a Paulinho Moska, a Jamie Cullum, a Counting Crows.
Ahí va algo de Legend



