Los enfermos, por lo demás, siempre son más interesantes que los sanos. Las palabras de los enfermos, incluso de aquellos que sólo son capaces de balbucear, siempre son más importantes que las palabras de los sanos. Por lo demás, toda persona sana es una futura persona enferma. La noción del tiempo, ah, la noción del tiempo de los enfermos, qué tesoro escondido en una cueva en el desierto. Los enfermos, por lo demás, muerden de verdad, mientras que las personas sanas hacen como que muerden pero en realidad sólo mastican aire. Por lo demás, por lo demás, por lo demás.
Roberto Bolaño, 2666, página 825.
2 comentarios:
Me encanta Bolaño. Y sí parece que los sanos sentimos menos que los enfermos. Así al menos me parece últimamente...
Saludos.
Descubrí a Bolaño hace muy poco- siempre me niego a leer a los que están de moda- y, a pesar de la evidente influencia de Cortázar, creo que encontró un estilo y una fuerza que atrapa. Me gusta mucho.
Un abrazo
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