Después de un tiempo fuera de este espacio me decido a compartir esta lectura, dolorosa como aquellas imprescindibles.
Poema
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Me llamó la atención que su autor fuera sueco
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No he leído mucha poesía sueca
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Sorprendente
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Terrible
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Invito a la lectura. Invito a la relectura. Quizá con luz tenue por dentro, quizá con voz apretada. Sí con pausa y absolutamente como rumiando
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ORACIÓN FÚNEBRE
Estas muerta
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Puedo mirarte en paz con toda facilidad. Tu frente es pequeña y redonda. Antes no la había visto. Eres torpe. Ahora veo que eres torpe.
·Tienes pequeños ojos guiñadores. Ahora los veo. Todo es pequeño y mezquino en tu casa. Tus cabellos son rebeldes, gruesos, groseros. Ahora lo veo. Tu labio pende como el de una muchacha de cocina.
Ahora todo lo veo.
Estás muerta. Tú no eres nada.
·
Tú sólo eras una muchacha de cocina, una sucia. Una que debía morir.
Pero yo te amaba. Eso era.
·
Ahora esto ha concluido. Ahora tú has muerto.
Me agradaba acariciar tus cabellos tanto, cuando ellos eran vivos. Yo amaba todo lo que había de feo en tu casa, tanto cuando esa fealdad era viviente.
·
Ahora esto ha concluido. Ahora tú has muerto.
Yo acariciaba tu cabellera, aunque ella fuese gruesa, grosera. Yo amaba tus pequeños ojos, cuando ellos miraban delante de ellos en el mundo, la mañana.
·
Entonces yo amaba todo en tu casa.
Ahora esto ha concluido. Ahora tú has muerto. Yo amaba tus grandes pies. Y tus manos agrietadas las amaba también.
Ahora ellas están muertas. Ahora ya no existe nada. Es preciso que continúe mi camino, que marche, que marche.
Tú, tú has muerto.
Ahora nada existe.
Ahora, tú, tú has muerto.
Ahora ya no existe nada en el mundo entero.
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Ahora todo lo veo.
Estás muerta. Tú no eres nada.
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Tú sólo eras una muchacha de cocina, una sucia. Una que debía morir.
Pero yo te amaba. Eso era.
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Ahora esto ha concluido. Ahora tú has muerto.
Me agradaba acariciar tus cabellos tanto, cuando ellos eran vivos. Yo amaba todo lo que había de feo en tu casa, tanto cuando esa fealdad era viviente.
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Ahora esto ha concluido. Ahora tú has muerto.
Yo acariciaba tu cabellera, aunque ella fuese gruesa, grosera. Yo amaba tus pequeños ojos, cuando ellos miraban delante de ellos en el mundo, la mañana.
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Entonces yo amaba todo en tu casa.
Ahora esto ha concluido. Ahora tú has muerto. Yo amaba tus grandes pies. Y tus manos agrietadas las amaba también.
Ahora ellas están muertas. Ahora ya no existe nada. Es preciso que continúe mi camino, que marche, que marche.
Tú, tú has muerto.
Ahora nada existe.
Ahora, tú, tú has muerto.
Ahora ya no existe nada en el mundo entero.
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PAER LAGERKVIST (1891-1974)
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(Traducción de Ángel Cruchaga Santamaría
en Revista Letras, Santiago de Chile, 1930)
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Pintura: Cabeza de mujer muerta. Picasso.
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3 comentarios:
A propósito de morir:
¿Viste Volver de Almodóvar?
Notable...
salu2
buen blog
Maicol
Siempre la culpa, colándose en los sentimientos, provocando dolor.
Directo al hueso...
Un abrazo
Que precioso poema!!!!
Tanto sentimiento...yo pensé que los suecos eran fríos y resulta que casi me hizo salir unos lagrimones
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