domingo, febrero 04, 2007

Con casco y cotona en Valpo

Eran cerca de las doce del día ya y dormía en el sillón del living luego de una noche de Gin Tónicas en un bolichón de Manuel Montt. Suena el teléfono, Cristian me llama y me dice que está cuidando la casa de su jefe en El Arrayán y que va a hacer un asado con piscina para los amigos. Tarde calurosa, cerveza, asado. En medio de mi sueño estas palabras fueron las que se trataban de anclar en mi cabeza. Entonces entre la conversación me pregunta, "qué sabes de la explosión que hubo en Valparaíso? parece que hay un muerto y harta gente desaparecida". Ahí desperté. Averigüé que la explosión había sido lejos del lugar donde están mis familiares y eso me tranquilizó en un primer término.


Entre ducharme, ordenar un poco e ir a comprar comida china, esperé las noticias y vi las increibles imágenes. Rato después me encontraba en el Metro rumbo a la Estación Pajaritos con el fin de tomar alguno de los buses al puerto.

No sabía bien a qué iba precisamente. Tenía los contactos para trabajar con la gente de la Segunda Germania de Valparaíso, pero no tenía idea cabal de qué estaba pasando y qué tipo de ayuda necesitaban. Sólo llevaba mis manos y mi voluntad. En las explosiones de gas, la probabilidad de que se produzcan más explosiones por causa de la rotura de nuevas cañerías y por los bolsones de gas que puedan configurarse entre los escombros es muy alta. Cuento aparte son los derrumbes, donde hay que trabajar siempre con todos los sentidos abiertos.


Me uniformé con el casco alemán de la Segunda Germania de Valparaíso y su cotona con el "FEUERWEHR" en la espalda. Donde los últimos 100 años hubo tres edificios hoy no había ninguno. O estaban ahí pero sin ninguna forma, aplastados y sudando. Cruzando la calle, las construcciones que se encontraban frente a la explosión fueron devoradas por el incendio producido por el estallido. Esa cuadra casi en su totalidad resultó quemada, sólo con sus fachadas descascaradas y como tiritando de frío, muertas sin nada dentro más que humo desperdigado y carne quemada en lugares inciertos.

Horas de trabajo intenso en la noche y de madrugada. Cientos de kilos de ladrillos y escombros removiéndose mano a mano en un trabajo que parecía interminable. Focos de fuego aún gritando bajo nuestros pies.

Fuerte.

Necesito un masaje en la espalda.


4 comentarios:

c. dijo...

uffff... se merece el masaje, le podría recomendar un lugar lindo, pero mejor vamos a las recomendaciones de libros: Millás, todo lo que encuentre de Millás... Cheever, relatos I y II... Aira, Bs. Aires está lleno de Aira y yo recién he leído un libro de los cinco que compré, así que tiene que arriesgarse con alguna que le tinque...Carver, ¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?... Nieve de Maxence Fermine y algún otro libro de Fermine, acá he buscado harto y no... buen viaje y lleve bloqueador, mire que Bs. Aires en verano es calor-calor, mucho saludos, c.

Anónimo dijo...

a veces pienso que esa estupides de preservar objetos como un museo , provoca ese tipo de accidentes. culpa nuestra por preservar objetos que no sirven para vivir, remosandolos solo pro fuera , con el fin de esconder la pobreza de las calles de valparaiso.

compramos estupideces, nos creemos el cuento de una ciudad de antaño, cuando todos sabemos que no funciona, que es una trampa murtal... para que preservar y guardar, vivir del pasado y de constrcciones centenarias que no sirven para nada.


tabla raza! ... con aquellos lugares riesgosos, poco salubres y mal mantenidos...


seria mejor botar todas esas construcciones y dar una vivienda digna , bien diseñada y nueva para aquella spersonas que habitan las posilgas disfrazadas de valparaiso.

un saludos, loable mision la que emprendiste con tus propios principios de voluntad y servicio a la comunidad.


asi deverian ser todos los bomberos.


de esos como tu creo que hay contados con las manos

c. dijo...

Sí, Nieve es el único libro que leí de Fermine y ni siquiera lo tengo, porque me lo prestaron y ya lo devolví… cuando lo leí pensé que la edición debería haber sido con dibujos en hojas suaves, pero en fin, igual es uno de los libros más lindos que he leído... es blanco y limpio como un haikú sólo que sin contar sílabas con los dedos y la historia es como las que contaban los abuelos... no sé por qué me dieron ganas de llorar cuando lo leí y también me dieron ganas de guardar el libro en una cajita, es raro eso... hoy intenté en otra librería y no, no hay nada más de Fermine... trata de comprar algo en Bs. Aires y después me cuentas... saludos, c.

Blogmaster6 dijo...

Carlos:
Navegando encontré tu blog y te felicito porque hayas participado junto a tus hermanos de canje en Valparaíso.
Cuando podríamos tener una visita de Ustedes en la ciudad de los Ríos, ahora que vamos a ser región a contar del viernes con mayor razón hay que celebrar...
No hay que olvidar que este año, se celebran 97 años de nuestro canje :-)
Un saludo fraternal desde Valdivia...

Atentamente,

Rodrigo Guarda O.
Voluntario Sexta Valdivia, Bomba "Arturo Prat"