El hombre cree en los hombres y después no, pero cree en sí mismo por momentos.
El hombre suda trabaja cree y sigue sudando los otros lo ven le sonríen él golpea y agrada porque crea.
Se diferencia del estigma porque no agrede sino violenta y recuerda palabras rokhianas donde el hombre destruye y crea destruyendo.
Otros hombres también golpean pero agreden y he ahí la diferencia, dicen que la violencia es parte de la naturaleza. El hombre, este hombre, dice que no porque la naturaleza es violenta pero jamás agresiva.
Ergo de esta razón, es agredido.
Cae el hombre y se desconfirma desde el otro.
El hombre desea levantarse sabiendo que lo hará.
Desde abajo, mira el mundo. Otros ríen.
El hombre busca semejantes en su cabeza y los encuentra con esfuerzo mnemotécnico.
Antes, eso sí, llora.
Húmedo, se levanta, un pie y el otro lo mismo, camina por los suelos.
Solo.
Aún escucha risas y en su cabeza las ve sardónicas.
Busca un concepto a modo de muleta.
Ignominia. Ominoso también y además no le sirve.
Quiere ser él por lo mismo otro.
Busca su nombre: otro que sea él mismo.
Se refleja en Matías Gali, matíasgali, galimatías (Lenguaje oscuro por la impropiedad de la frase o por la confusión de las ideas)
Sí.
Se clarifica y desbautiza.
No es nombre sí idea.
Habla por Radrigán, se alimenta: Un hombre frente a un hombre no es más que un hombre.
Los ve aún en risas, desde su rincón.
Se ve a sí mismo: es un hombre, un toro tragando arena mientras respira.
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