sábado, octubre 06, 2007

Hace un tiempo le vengo dando vueltas al por qué este blog, pobremente actualizado en el tiempo, se empezó a llenar de críticas de libros que he ido leyendo. Ayer mismo le di una vuelta al asunto y hoy un par de buenos amigos me hicieron la misma crítica: "¿porqué tanto libro en tu blog?".


Me fui dando cuenta que he ido perdiendo lo que no quiero perder. Quizá me he visto envuelto en aquellas 'preocupaciones' propias de mi 'ciclo vital cultural': trabajo, plata y ahorro no sé bien para qué. No quiero jamás perder la capacidad de destrozarme en autocríticas para entretenerme luego pensando en cómo me re-armo. Lo paso mal, a veces penosamente mal, pero no encuentro otra forma más precisa para ser frontal y consecuente con mis inconsecuencias.


Entre sonrisas, otro buen amigo que me conoce en esa dinámica antes me decía 'Tormento Subiabre' y ahora me dijo que había pasado de eso a ser más mañoso. Me preocupé. No es que me guste lo uno o lo otro (o sí?), pero definitivamente no me quiero caracterizar por lo segundo.


¿Qué pasa entonces? Puede ser que no esté motivado actualmente y prefiera comentar la realidad ficcionaria de los libros a la propia. Me acordé de este poema de Parra, termino con él.

EL HOMBRE IMAGINARIO

El hombre imaginario
vive en una mansión imaginaria
rodeada de árboles imaginarios
a la orilla de un río imaginario

De los muros que son imaginarios
penden antiguos cuadros imaginarios
irreparables grietas imaginarias
que representan hechos imaginarios
ocurridos en mundos imaginarios
en lugares y tiempos imaginarios

Todas las tardes tardes imaginarias
sube las escaleras imaginarias
y se asoma al balcón imaginario
a mirar el paisaje imaginario
que consiste en un valle imaginario
circundado de cerros imaginarios

Sombras imaginarias
vienen por el camino imaginario
entonando canciones imaginarias
a la muerte del sol imaginario

Y en las noches de luna imaginaria
sueña con la mujer imaginaria
que le brindó su amor imaginario
vuelve a sentir ese mismo dolor
ese mismo placer imaginario
y vuelve a palpitar
el corazón del hombre imaginario




1 comentario:

Anónimo dijo...

¿a ver quién me encuentra? Interesante propuesta, me gustaría hacerlo.