sábado, julio 01, 2006

LA LETRA CON SANGRE ENTRA (y al revés)


Les presento al señor Cassiano de Imola, por si ustedes no lo saben, patrono de los profesores.
La historia es bien particular, trágica y perversona.
Resulta que este señor efectivamente estaba a cargo de la educación de una tropa de, en palabras de Freud, perversus polimorfus. Los niñitos en cuestión escribían en aquella época no sobre impecables cuadernos con espirales multifuncionales y variedad de gramajes y tonalidades de papel como ahora, sino en cosas más bien parecidas a las "croqueras" de los Picapiedras. En honor a la verdad, no eran piedras propiamente tal sino cubiertas de madera encerada. Bueno, la cosa es que para escribir sobre aquellas tablitas los educandos de la época utilizaban los llamados "estilos", de donde deriva mi palabra favorita para referirme a los lápices, específicamente a las plumas: estilógrafos.
Los estudiantes del profe aludido (profesor de gramática y taquigrafía según el poeta Prudencio) recibían con rigor, quizá mejor dicho con fiereza, las distintas materias que el "programa" indicaba tenía que impartir nuestro maestro don Cassiano. No he podido llegar a una idea acabada, con el suficiente convencimiento, sobre la real conducta de los cabros. Me surgen dos alternativas: o eran unos hijos del mismísimo Satanás y hacían samba canuta las clases del maestro, o quizá por otro lado el mismo profesor tenía una sensibilidad demasiado exacerbada hacia la disciplina, el próspero aprendizaje, las buenas maneras y costumbres. Sea cual haya sido la situación real vivida en aquellas "aulas", la evidencia histórica contenida en la literatura sobre Cassiano lo muestra como un tipo bastante duro en su trato. Los castigos que Cassiano, hombre de poca paciencia al parecer, ejercía sobre sus alumnos eran de una rigurosidad explícitamente dolorosa, por decirlo de algún modo. O sea, les sacaba la cresta a los cabros cuando éstos no respondían a sus expectativas académicas.
Un día, bendito para unos y cruel para el otro, cansados de los abusos que el profesor les propinaba casi con crueldad, los estudiantes se confabularon para atacar al representante del magisterio. Imagino a Cassiano llegando como cualquier día jueves a la sala, sin presentir la cosecha que recibiría de lo sembrado. Estoy viendo a aquellos niños (que para mí en la imagen expuesta no superan los ocho o diez años a lo sumo) avalanzándose en patota sobre el pálido de Cassiano, atontándolo un poco con una que otra patada o puñete, para luego amarrarlo a una de las columnas del colegio. Es entonces donde la crueldad aparece brillando desde la más tierna infancia. Con ojos revanchistas y aún lamentándose de alguna pateadura académica cercana en el tiempo, veo a los primeros niñitos empuñando sus puntiagudos estilos (recuerden que el "lápiz" tenía que surcar con su filo la madera), acercándose al profe con el ánimo de ocuparlo de cuaderno.
Y así lo hicieron.
Cassiano de Imola muere a causa de los esmerados dibujitos hechos en su cuerpo por sus niños, y es elevado a nivel de santo por el mérito de llegar al martirologio como colador, en cumplimiento de la evangelización de esos demonios chicos.
Fin de la historia, pero ojo, si ven pasar por fuera de un colegio uno de aquellos tradicionales Afiladores de Cuchillos con su pito tocando como agüita que corre, encomiéndense a Cassiano y no se pierdan el noticiero de la noche.

7 comentarios:

c. dijo...

uffff... no era para leerlo hoy, pero en fin... las respuestas correctas son:
1. el puente indestructible... construir con palabras un puente indestructible (Táctica y estrategia)
2. sólo pensé que en tu texto faltaba la foto y que habías tenido la tentación de llevarte la mía... no es que sepa-sepa, sino que sentí-sentí.
saludos y gracias por toda la información a partir de B.,
c.

Agnes dijo...

Auch,
O sea eso de la violencia en la aulas no es cosa de nuestro tiempo no más.
Lo que es yo después de hacer un reemplazo de prfoesora de matemáticas, me di cuenta que la pedagogia a escala masiva no es para mi.

Saludos

Anónimo dijo...

se me viene a la cabeza ... the wall de Pink Floyd.


es recurrente eso al parecer en la educacion y tambien en la formacion de algunas familias

Mary Rogers dijo...

Es inevitable cosechar lo que se siembra, como dices por ahí. Ahora, habría que ver qué tipo de 'niñitos' eran los educandos. Las sociedades tiende a (de)formar a sus ciudadanos.

Un abrazo y gracias por tu visita. También tu blog me parece entretenido. Seguiré 'cachureando' los posts antiguos:=)

Liliana Ochoa dijo...

buena historia
saludos!

Galatea dijo...

Cuando niña también quise matar a uno que otro profe, pero ahora que yo soy profe, los entiendo. De todas maneras, nunca hay que pensar que nosotros somos los que enseñamos y los niños son los que aprenden, el aprendizaje es mutuo y da mucho mejor resultado el interés, el cariño, que los castigos y los malos tratos.

Saludos

. dijo...

Estoy de acuerdo con la srta. Mary Rogers en la (de)formación ciudadana, además, la escuela está en el top 3 de formas para deformar la infancia, no es casual que los colegios, como algo más masivo, aparecieron junto con las cárceles...pura contención social.
No justifico a los pequeñuelos, pero hay letras ensangrentadas que manchan hasta lo más profundos sentimientos.
Saludos