La semana pasada estuvo cruzada por un par de muertes.
La primera que nombro es la del papá de una amiga algo cercana, también algo lejana, pero cuyo suceso impacta y remece por la personalidad de quien la protagoniza. Lo recuerdo en situaciones sociales tomando las riendas de los asados desde su raigambre española. Hasta las salchichas a la parrilla aparecían producidas al máximo, por ejemplo, abrigadas por pancetas de guarda. Sonrisa cariñosa y explícita para cualquiera, manteniendo en lo latente algún secreto triste.
La segunda muerte: Stella Díaz Varín. Conocí a la Stella, vieja ya y casi muy joven, en una lectura poética llevada a cabo en la Plaza Brasil. Más específicamente en la Fundación Víctor Jara donde un par de poetas mujeres terminaron echando a punta de diatribas al poeta Sergio Parra. Antes, desde mucho tiempo atrás, tuve variadas referencias anecdóticas. Puñetes a quién le frunciera el entrecejo, escupitajos, encatres varios (desde Neruda a Jodorowsky y pasando también por Parra [Nicanor, por supuesto]). El pololeo con Jodo lo sobrellevó con su mano dentro del bolsillo roto de éste, agarrando lo que ustedes ya se imaginan, por todo lugar donde se encontraban. Al cabo de un tiempo y con la sutileza de la artista, la Stella cosió el bolsillo roto del pantalón de Jodorowsky dando por terminada la relación con el mayor de los simbolismos.
Una frase inolvidable lanzada por sus labios ese día:
Vivimos dentro de la espantosidad.
Cuánta razón a veces cuánta razón.
11 comentarios:
Recuerdo que la muerte asolaba el espacio mientras corría hacia el patio trasero siendo aún un niño.
Nunca más la vi, pero le temo a la muy puta.
Saludos!
la muerte es parte dela vida, a veces uno es capas de regresar...
pucha, no conocí a Stella Díaz Varín, pero sí recuerdo el retrato que hacía de ella Jodorowsky, en algún programa de TV. Y me la imaginaba como una colorina ronca, de esas personas que cuando se van se nota demasiado el vacío.
y de la muerte prefiero pensar, cuando estoy muy cansada, que es un último suspiro, ya de alivio, ya de paz
saludos!
faltó la foto... saludos, c.
ya sabía la verdad la verdad, saludos, c.
te anda rondando la pelada parece
desubicado el comentario pero bueno al mal tiempo buena cara po socio
nos leemos
Vaya post! Vaya descripción de ambas personas...todos unos personajes dignos de escribir sobre ellos.
es la primera vez que paso por tu blog, espero que nos ea la última, ya sabes como es este mundo blogger. te dejo el mejor de los saludos.
Laura.
Hola querido, veo que te vino el desarrollo... buen desarrollo.
"Alla va la muerte
me está esperando
alla va debajo
de la enramada..."
El Temucano.
Un gran abrazo
Luis.
sabía que intentaste traer a la Stella para acá... eso sabía, saludos, c.
que bueno descubrir cosas nuevas en la red! gracias por leerme...
Personas que se vuelven personajes. He escuchado varias historias sobre ella y sus puñetes y me parece que "se atrevió a ser". En poesía sería lo que es en narrativa hoy la Pía Barros (amiga idolatrada, irreverente taurina que a veces arremete cuando ve rojo. Es gente maravillosa, de una sensibilidad tan grande que deben esconderla bajo actos psico-mágicos para no evaporarse.
Un abrazo
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