Acá en Chile ya es un lugar común que los días conmemorativos de cualquier cosa finalmente sirvan más para hacer negocio que para elevar la memoria de aquello celebrado. Supongo que hoy por hoy en muchas partes será así. En todo caso, creo que para cualquier sociedad es preferible que en la calle te regalen libros a muestras de desodorantes o incluso de chocolates.
Lo raro: caminando por el centro me encontré botado en la calle un empaque con diez pilas de reloj nuevas. Lo recogí y no sé qué hacer con ellas. Hace más de diez años que no ocupo reloj, pero desde hace dos semanas uso uno prestado. Me gustó y me lo saco sólo para ducharme y dormir, aunque ni me acuerdo de ver la hora cuando lo llevo puesto. Antes no podía vivir sin reloj. Hasta ahora, no podía vivir con reloj ergo supongo que Hegel tenía razón con que la cuestión no es circular sino en espiral.
En la Plaza de Armas se inauguró una Feria del Libro. Era que no. Bailamos cueca sólo en Setiembre. Muy original.
Total, caí en el consumo. Tres libros de Andrea Camilleri más un cuarto del mismo autor para regalar. El ejemplar de Tierra Firme del Fondo de Cultura Económica dedicado a la poesía de Hernán Lavín Cerda y, lejos pero lejos lo mejor, tres volúmenes de la historieta que me tiene desbordado. En Buenos Aires no logré ubicar nada de la vida que viven Calvin & Hobbes de la mano de su creador Bill Watterson y los vine a encontrar aquí y a buen precio. Al ver los ejemplares desde lejos mi mente se cerró. Tras pedirle al dependiente que me reservara los libros, fui al cajero automático del Metro. Pagué y me fui feliz. Fue -como dijo una persona bastante ABC1 por ahí- el descoronte!

1 comentario:
leí todo lo que encontré de R-T y al final no pude ir al Camino porque estuve con fiebre y en cama, ¿tú fuiste?... las citas son de la peli... mañana me levanto bien de la cama y caigo en el consumo, tengo una lista de libros que necesito leer... me quedé con la voz de R-T pegada en la cabeza... muchos saludos, c.
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