De un tiempo a esta parte dejé de leer poesía con la asiduidad que lo hacía y me volqué a la narrativa que se acumulaba pendiente en un espacio. En estos momentos estoy leyendo a Orhan Pamuk por los de fuera de Chile y a Mauricio Wacquez por los nacionales. La pega no me da gran espacio para dedicarme a ellos como quisiera, por lo que voy algo lento aunque disfrutando a concho.
Bueno, la cosa es que me encontré un fragmento del documental 'Topología del pobre topo' basado en Rodrigo Lira. Años antes que saliera la segunda edición en Universitaria de su Proyecto de Obras Completas ya había leído gran parte de su producción, incluso parte del material 'inédito' que sacó la Universidad Diego Portales.
Jamás había visto a Lira filmado, primera vez que escuchaba su voz. No me sorprendió mucho, era más o menos como me lo había pintado. La filmación es en la casa de Lihn y ahí sí que me sorprendí. A mitad del fragmento, con la voz de Lira de fondo recitando sus papiros, hacen un zoom en la figura de Lihn, quien se encuentra alejado del grupo que rodea al declamador. Exactamente a los 01 minutos con 34 segundos de la cuenta regresiva, Enrique Lihn mira en una milésima de segundo, como de reojo, el lente que lo enfoca y, consiguientemente con ese acto, mira de reojo a quien esté observado la grabación.
La admiración que siento por Lihn es fuerte, por lo que compartir esa chispa de mirada hacia donde yo enfocaba la vista fue extraño.
Creo que me iré a tres bandas con los libros. A Pamuk y Wacquez se acaba de sumar Lihn, poeta urbano, invernal, neuronal y único.
Bueno, la cosa es que me encontré un fragmento del documental 'Topología del pobre topo' basado en Rodrigo Lira. Años antes que saliera la segunda edición en Universitaria de su Proyecto de Obras Completas ya había leído gran parte de su producción, incluso parte del material 'inédito' que sacó la Universidad Diego Portales.
Jamás había visto a Lira filmado, primera vez que escuchaba su voz. No me sorprendió mucho, era más o menos como me lo había pintado. La filmación es en la casa de Lihn y ahí sí que me sorprendí. A mitad del fragmento, con la voz de Lira de fondo recitando sus papiros, hacen un zoom en la figura de Lihn, quien se encuentra alejado del grupo que rodea al declamador. Exactamente a los 01 minutos con 34 segundos de la cuenta regresiva, Enrique Lihn mira en una milésima de segundo, como de reojo, el lente que lo enfoca y, consiguientemente con ese acto, mira de reojo a quien esté observado la grabación.
La admiración que siento por Lihn es fuerte, por lo que compartir esa chispa de mirada hacia donde yo enfocaba la vista fue extraño.
Creo que me iré a tres bandas con los libros. A Pamuk y Wacquez se acaba de sumar Lihn, poeta urbano, invernal, neuronal y único.
3 comentarios:
estaré de cumple el sábado, quizás haga una fiesta, por qué no vas?
abrazoo
p.
mmm... Lihn... y el sábado hice tu helado de limón, mmm2... saludos, c.
superé a Loncomilla, lejos... capaz que me instale con un puestecillo de helados de limón y canela, canela para la lluvia y limón para la nolluvia... mañana canela, porque mañana tiene que llover... leíste Kafka en la orilla?, me lo quiero comprar... eres absolutamente bienvenido, saludos, c.
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